Calculadora de mantillo (astillas de madera y corteza)

Calculadora gratuita que estima el volumen y el número de sacos de mantillo (astillas de madera o corteza) que necesitas a partir de la superficie y el grosor deseado.

Publicidad

Qué es la calculadora de mantillo

Esta herramienta te ayuda a estimar cuánto mantillo (astillas de madera o corteza) necesitas antes de cubrir un parterre o una zona de plantación. Admite dos formas: rectangular (parterres y bordes) y circular (por ejemplo, alrededor de un árbol). Basta con introducir las dimensiones de la superficie y el grosor de capa que deseas para obtener el volumen (en m³, pies cúbicos y yardas cúbicas), así como el número de sacos que deberías comprar según los que se venden habitualmente en los viveros y centros de jardinería.

A diferencia de la grava o el hormigón, el mantillo no se compra por peso, sino por sacos, así que lo que realmente importa a la hora de comprar es saber cuántos sacos necesitas. Puedes ajustar libremente el volumen por saco (60 litros en el sistema métrico y 2 pies cúbicos en el imperial, por defecto) para adaptarlo al producto exacto que planeas comprar. Como al extender el mantillo siempre se produce cierta pérdida por derrames o irregularidades del terreno, también puedes añadir un margen de pérdida (10% por defecto).

Cómo usar la calculadora de mantillo

  1. Elige la forma de la superficie Selecciona rectangular para parterres y bordes, o circular para una zona alrededor de un árbol o arbusto.
  2. Elige el sistema de unidades Selecciona el sistema métrico (m, cm) o el imperial (ft, in), el que te resulte más cómodo para medir.
  3. Introduce las dimensiones y el grosor Indica el largo y el ancho (o el diámetro) medidos, junto con el grosor de capa deseado (lo habitual es entre 5 y 8 cm).
  4. Comprueba el volumen por saco Si los sacos que vas a comprar tienen un volumen distinto al predeterminado, cámbialo por el que indique el envase.
  5. Consulta el resultado Se mostrará automáticamente el volumen con el margen de pérdida incluido y el número de sacos necesarios.

Consejos para aprovecharla mejor

  • Deja unos centímetros de separación entre el mantillo y el tronco o el tallo de las plantas, ya que amontonarlo directamente contra ellos puede favorecer la humedad excesiva y provocar enfermedades.
  • Superar el grosor recomendado apenas mejora la capacidad de controlar las malas hierbas, pero sí aumenta el coste, así que suele bastar con mantenerse dentro del rango recomendado.
  • Como el volumen necesario se duplica si duplicas el grosor, puede ser más seguro extender primero una pequeña zona de prueba antes de decidir la cantidad total que vas a pedir.
  • Las astillas de madera, al ser más ligeras, pueden salir volando con el viento; si tu jardín está muy expuesto, conviene extender una capa algo más gruesa o elegir corteza, que pesa más y se mantiene mejor en su lugar.

Casos de uso

Control de malas hierbas en parterres y bordes

Usa la forma rectangular para calcular el mantillo necesario para cubrir todo un parterre o un borde de plantación.

Mantillo alrededor de un árbol o arbusto

Usa la forma circular para calcular el mantillo necesario para retener la humedad y aislar las raíces de un árbol.

Pasillos entre hileras del huerto

Usa la forma rectangular para estimar el mantillo necesario en los pasillos entre hileras del huerto, lo que ayuda a evitar salpicaduras de tierra y a frenar las malas hierbas.

Superficie amortiguadora bajo zonas de juego

Usa la forma rectangular para calcular las astillas de madera necesarias para crear una superficie mullida y amortiguadora bajo columpios o zonas de juego infantiles.

Publicidad

Glosario

Acolchado (mulching)
Consiste en cubrir la superficie del suelo o la base de las plantas con un material orgánico como astillas de madera, corteza o paja, con el fin de retener la humedad, frenar las malas hierbas y estabilizar la temperatura del suelo.
Astillas de madera
Mantillo elaborado triturando madera. Es relativamente ligero y económico, aunque tiende a volar con más facilidad que otros materiales más pesados.
Corteza (mantillo de corteza)
Mantillo elaborado a partir de corteza de árbol triturada y curada. Es más pesado que las astillas de madera, resiste mejor el viento y la lluvia, y suele tener un aspecto más uniforme y decorativo.
Margen de pérdida
Porcentaje adicional que se suma al volumen calculado para compensar derrames, irregularidades del terreno y otras pérdidas propias de la instalación real.
Yarda cúbica
Unidad de volumen utilizada habitualmente en países anglosajones para vender mantillo y grava a granel. Una yarda cúbica equivale a unos 0,7646 m³.

Preguntas frecuentes

Por lo general se recomienda entre 5 y 8 cm (2-3 pulgadas). Una capa demasiado fina no retiene bien la humedad ni frena las malas hierbas, mientras que una demasiado gruesa puede provocar un exceso de humedad en las raíces, favoreciendo enfermedades o reduciendo la aireación.

Las astillas de madera son más ligeras y económicas, pero tienden a volar con más facilidad. La corteza pesa más, se mantiene mejor en su sitio y tiene un aspecto más cuidado, por lo que suele preferirse en parterres muy visibles. Elige según la exposición al viento de la zona y tu presupuesto.

Los valores predeterminados (60 litros en métrico, 2 pies cúbicos en imperial) corresponden a los tamaños de saco más habituales en el mercado. Si el producto que vas a comprar indica el volumen en el envase, introduce ese dato para obtener un cálculo de sacos más preciso.

Para una superficie rectangular plana y sencilla, con un 5% suele ser suficiente. Para zonas circulares, formas irregulares o terreno desnivelado, es más seguro prever entre un 10 y un 15% para no quedarte corto durante la instalación.
Tool-kun

A propósito — El acolchado, un punto de encuentro entre la sabiduría campesina y la jardinería moderna

La palabra "mulch" tiene un origen relativamente reciente, pero la idea de cubrir la tierra desnuda con materia orgánica —paja, hojas caídas o restos de cosecha— se ha practicado desde hace siglos en todo el mundo. El mantillo actual de astillas de madera o corteza, vendido en sacos en los centros de jardinería, no deja de ser una versión moderna de esa misma idea tradicional, adaptada a jardines y parterres en lugar de campos de cultivo.

El mantillo frena las malas hierbas por algo más que el simple bloqueo físico de la luz. Al cubrir la superficie del suelo, suaviza los cambios bruscos de temperatura y reduce la evaporación de la humedad, creando condiciones poco favorables para que germinen las semillas de las malas hierbas. Al mismo tiempo, protege las raíces de las plantas del calor del verano y del frío del invierno, de modo que una sola capa cumple una doble función —control de malas hierbas y protección de las raíces— y esa es una de las razones por las que los paisajistas lo han utilizado durante tanto tiempo.

Gran parte de la corteza que se vende comercialmente es un subproducto de la industria maderera: corteza que de otro modo se desecharía durante el procesado de la madera encuentra así una segunda vida como material de jardín. Con el tiempo, los microorganismos la descomponen y termina devolviéndose al suelo como materia orgánica, por lo que conviene reponerla periódicamente. Ese mismo proceso de descomposición va nutriendo el suelo de forma constante, de modo que el mantillo aporta al jardín mucho más de lo que sugiere su función meramente decorativa.

Publicidad