Comprimir imágenes (gratis, sin subir archivos)
Herramienta gratuita para reducir el tamaño de las imágenes. Basta con arrastrar y soltar un JPEG, PNG o WebP para recortar el peso del archivo sin cambiar sus dimensiones en píxeles. Todo se procesa dentro de su navegador y ninguna imagen se envía a un servidor. Puede comprimir varias a la vez y descargarlas juntas en un ZIP.
Diferencias entre formatos
| Formato | Compresión | Transparencia | Características |
|---|---|---|---|
| JPEG | Con pérdida | No | El formato ideal para fotografías. Bajar la calidad reduce el archivo, pero el detalle descartado no se puede recuperar. |
| PNG | Sin pérdida | Sí | Pensado para ilustraciones y capturas. Al ser sin pérdida, bajar la calidad no sirve de nada: para ahorrar hay que pasar a un formato con pérdida. |
| WebP | Ambas | Sí | Entre un 20 y un 30 % más ligero que JPEG a igual calidad, y admite transparencia, así que también sustituye bien al PNG. |
| GIF | Sin pérdida | Sí | Limitado a 256 colores. Malo para fotografías; si la imagen es fija, pasarla a WebP la deja mucho más ligera. |
Qué valor de calidad elegir
| Calidad | Cómo se ve y cuándo usarla |
|---|---|
| 90–100 | La pérdida es prácticamente invisible. Adecuada para fotos destinadas a imprenta o material que va a editar después. El ahorro es modesto. |
| 75–89 | El punto óptimo en la práctica. Para una web o una publicación en redes, casi nadie nota la diferencia con el original. |
| 60–74 | Al ampliar se aprecia ruido en los bordes. Perfectamente válido para miniaturas y listados. |
| 30–59 | La pérdida se ve con claridad. Déjelo como último recurso ante límites de tamaño muy estrictos. |
Qué hace la compresión de imágenes
Comprimir una imagen consiste en reducir el peso del archivo manteniéndola lo más parecida posible al original. Una foto de móvil actual ocupa a menudo entre 3 y 5 MB: si la sube tal cual a una web, las páginas se arrastran, y si la adjunta a un correo, choca con el límite de tamaño. Como una caída de calidad apenas perceptible deja el archivo en una fracción de su tamaño, compensa tanto para publicar como para compartir o archivar.
Esta herramienta mantiene intactas las dimensiones en píxeles y reduce el tamaño ajustando únicamente la calidad de la compresión con pérdida. Todo ocurre dentro de su propio navegador, así que ninguna imagen se envía a un servidor. La mayoría de los compresores en línea suben antes el archivo; aquí puede procesar con tranquilidad fotos familiares y capturas internas que no deberían salir de su equipo.
Cómo comprimir una imagen
- Elija sus imágenes Arrástrelas a la zona indicada o haga clic para buscarlas. Se pueden procesar varios archivos juntos.
- Escoja el formato de salida Si duda, deje Automático. Un PNG no puede reducirse siendo PNG, así que Automático lo convierte a WebP, que además conserva la transparencia.
- Ajuste la calidad Alrededor de 80 es un buen punto de partida. Observe la reducción obtenida y baje el valor si necesita más.
- Descargue los resultados Guarde los archivos uno a uno o descárguelos todos de golpe en un ZIP.
Consejos para aprovecharla mejor
- Mire primero las dimensiones y después la calidad. Si una foto de 4000 px de ancho va a una web, reducirla a unos 1200 px con nuestro redimensionador deja el archivo casi en una décima parte. Eso supera con creces confiar solo en la compresión.
- Una foto guardada como PNG no se reducirá si la mantiene en PNG: el formato es sin pérdida, así que no hay calidad que sacrificar. Conviértala a WebP o JPEG (Automático elige el adecuado).
- Volver a comprimir una imagen ya muy comprimida puede agrandarla. Cuando ocurre, la fila muestra «+x % (ha crecido)»: quédese simplemente con su original.
- WebP pesa entre un 20 y un 30 % menos que JPEG a igual calidad. Todos los navegadores actuales lo admiten, aunque JPEG sigue siendo más seguro si el archivo va a programas antiguos.
- Los logotipos e iconos que necesitan transparencia quedarán con fondo blanco si los convierte a JPEG. Elija WebP para conservar el canal alfa y ahorrar espacio a la vez.
Cuándo resulta útil comprimir imágenes
Acelerar un sitio web
Las imágenes suponen la mayor parte del peso de una página. Comprimirlas antes de subirlas acelera la carga, lo que ayuda tanto a la tasa de rebote como al posicionamiento.
Cumplir el límite de un formulario
Los formularios de inscripción y los sistemas de solicitud suelen limitar cada imagen a 2 MB. Puede cumplirlo sin una pérdida visible de calidad.
Enviar un lote de fotos por correo
Adjuntar unas decenas de fotos sin tocar supera el límite al instante. Comprímalas juntas y un solo mensaje suele bastar.
Ordenar el almacenamiento del móvil
Bajar un poco la calidad de las copias de archivo libera muchísimo espacio sin borrar ningún recuerdo.
Términos de compresión de imágenes
- Compresión sin pérdida
- Compresión a partir de la cual los datos originales se restauran exactamente. Así funcionan PNG y GIF: no se pierde calidad, pero el ahorro es limitado.
- Compresión con pérdida
- Compresión que descarta detalles difíciles de percibir para ahorrar mucho más espacio. Así funcionan JPEG y WebP, y lo descartado no vuelve.
- Calidad
- Valor de 0 a 100 que fija cuánto detalle conserva la compresión con pérdida. Cifras más bajas dan archivos menores y más ruido en los bordes.
- WebP
- Formato de imagen desarrollado por Google. A igual calidad pesa entre un 20 y un 30 % menos que JPEG, y admite transparencia y animación.
- Canal alfa
- Información de transparencia por píxel. PNG y WebP pueden guardarla; JPEG no, y por eso las zonas transparentes acaban rellenas.
- Ruido de mosquito
- El titileo moteado que aparece alrededor del texto y los bordes cuando se fuerza demasiado la compresión con pérdida.
Preguntas frecuentes
A propósito — cómo JPEG aprovecha las debilidades de la vista humana
JPEG se normalizó en 1992, y la idea que lo sostiene tenía menos que ver con empaquetar datos con eficacia que con descartar lo que la gente no va a notar. La imagen se divide en bloques de 8×8 píxeles, cada bloque se reexpresa como una superposición de finas tramas de rayas y luego se va recortando precisión empezando por las rayas más finas, las que el ojo difícilmente capta. Cuando movemos el control de calidad, en realidad elegimos cuánto tirar.
El diseño se apoya con astucia en cómo funciona nuestra visión. El ojo humano es muy sensible a los cambios de luminosidad y bastante torpe con los de color. JPEG lo aprovecha registrando a veces la información de color a la mitad de resolución. Con una cantidad fija de datos, dedicar más a la luminosidad simplemente «se ve mejor»: un truco clásico que viene de los primeros tiempos de la televisión.
Lo curioso es que, por esa manera de descartar, un JPEG se degrada cada vez que se vuelve a guardar. Abra uno, no cambie nada, guárdelo, y los pequeños errores se acumulan igualmente en el ciclo de comprimir y descomprimir. Es la razón de ese grano tan característico de las imágenes reenviadas mil veces por internet, y el efecto acabó convirtiéndose en un género propio con el «deep-fried meme».
WebP, en cambio, lo creó Google en 2010 trasladando técnicas del códec de vídeo VP8 a las imágenes fijas. El vídeo ahorra espacio reutilizando lo que comparten los fotogramas vecinos; WebP aplica esa misma maquinaria predictiva dentro de una sola imagen, deduciendo el contenido de un bloque a partir de sus vecinos y guardando solo la diferencia. La ventaja del 20–30 % sobre JPEG a igual calidad nace justo de esa acumulación de aprendizajes posteriores.