Conversor de bases numéricas (binario, octal, decimal, hexadecimal)
Convierte números entre binario, octal, decimal y hexadecimal. Usa BigInt para convertir con precisión incluso enteros muy grandes, sin errores de redondeo.
Consejos de uso
- Al introducir un valor hexadecimal, no añadas prefijos como `0x`; escribe solo los dígitos (por ejemplo, `FF`). Se reconocen tanto mayúsculas como minúsculas.
- Esta herramienta usa BigInt internamente, por lo que puede convertir con precisión enteros muy grandes (por encima de 2^53) que perderían precisión con el tipo Number de JavaScript.
- Resulta útil para tareas habituales de programación, como leer códigos de color hexadecimales (por ejemplo, `#FF0000`) o comprobar representaciones binarias en operaciones a nivel de bits.
- El sistema octal se usa habitualmente en los permisos de archivos de sistemas tipo Unix (por ejemplo, `755`). Compararlo con el decimal y el binario ayuda a entender mejor el significado de cada permiso.
Preguntas frecuentes
A propósito — ¿por qué los ordenadores funcionan en binario?
Los ordenadores se basan en el sistema binario (0 y 1) porque los circuitos electrónicos distinguen con fiabilidad solo dos estados: "voltaje alto/bajo" o "interruptor encendido/apagado". Construir un circuito que deba distinguir con precisión diez niveles de voltaje distintos, como exigiría el decimal, sería mucho más sensible al ruido y más complejo. Por estas razones prácticas de ingeniería, casi todos los ordenadores modernos se basan en el binario.
El hexadecimal resulta tan útil en programación gracias a una propiedad matemática muy conveniente: cuatro dígitos binarios (de 0000 a 1111) corresponden exactamente a un dígito hexadecimal (de 0 a F). Por ejemplo, un byte (8 bits) puede escribirse con solo dos dígitos hexadecimales (`00` a `FF`), comprimiendo en una longitud mucho más legible lo que en binario ocuparía ocho dígitos.
El octal se popularizó por razones históricas: los primeros ordenadores, como el PDP-8 (años 60), usaban tamaños de palabra múltiplos de 3 bits (12 o 36 bits, por ejemplo), lo que hacía que el octal encajara de forma natural en aquella época. Cuando los ordenadores se estandarizaron en tamaños de palabra múltiplos de 4 bits (8, 16 o 32 bits), el hexadecimal resultó más práctico que el octal, y hoy sigue siendo el predominante. Aun así, el octal sobrevive en ciertos usos, como los permisos de archivos en Unix.